¿Qué es la catarata?
La catarata se define como una opacificación parcial o total del cristalino, la lente biconvexa situada en el interior del globo ocular, entre el iris y el cuerpo vítreo; este sistema dióptrico transparente "natural" permite ver correctamente un objeto, una figura o cualquier otra imagen.
El cristalino tiene una función muy importante para el ojo: similar a la lente de una cámara fotográfica, esta lente situada en el interior del globo ocular tiene la misión de enfocar la luz que pasa por la córnea hacia la retina. La catarata se produce cuando (debido a un traumatismo, a la vejez, a la radiación solar o a enfermedades metabólicas) el cristalino pierde su transparencia, lo que provoca una notable reducción de la capacidad visual.
Las cataratas son una enfermedad grave que, si no se trata desde los primeros síntomas, puede causar ceguera permanente.
Causas y factores de riesgo
La catarata es una patología caracterizada por la opacificación progresiva y constante del cristalino.
Esta alteración suele estar relacionada con la edad (catarata senil), pero hay muchas causas. También hay formas congénitas (presentes al nacer) debidas a factores genéticos, procesos infecciosos (por ejemplo, rubéola y toxoplasmosis contraídas durante el embarazo), trastornos metabólicos y exposición a la radiación.
¿Qué causa las cataratas?
La mayoría de las cataratas están relacionadas con la edad avanzada. El envejecimiento provoca una serie de cambios fisiológicos en el cristalino, que se traducen en una reducción de su transparencia y flexibilidad, que en conjunto dificultan el enfoque de la imagen.
El cristalino está formado por agua y proteínas, que se organizan para garantizar su transparencia; con el paso de los años, la estructura se altera y se oxida, haciendo que la pieza se vuelva opaca. Cuando el cristalino empieza a perder su transparencia, se necesita cada vez más luz para leer y la agudeza visual se reduce. Si se vuelve completamente opaca, el individuo es funcionalmente ciego, aunque los receptores de la retina estén intactos.
Además de la senectud, se han identificado otros factores de riesgo para el desarrollo de cataratas que se enumeran a continuación:
- Traumatismos directos en el ojo (incluyendo efectos de calor intenso, contusiones, heridas punzantes, calor intenso, electrocución y quemaduras químicas)
- Predisposición genética
- Enfermedades oculares (por ejemplo, uveítis y glaucoma)
- Bajo consumo de frutas y verduras
- Descompensación glucémica en personas con diabetes
- Exposición a los rayos X
- Exposición sin protección a la radiación ultravioleta (UV)
- Tabaquismo y abuso de alcohol (posibles factores agravantes)
Las enfermedades sistémicas, como la diabetes mellitus y la enfermedad de Cushing, y ciertos fármacos, como los corticosteroides administrados durante largos periodos y la quimioterapia, también pueden predisponer a la opacificación del cristalino.
En un porcentaje menor de casos, las cataratas son congénitas, es decir, están presentes al nacer o aparecen en los meses siguientes; estas formas pueden ser esporádicas o estar causadas por trastornos metabólicos (por ejemplo, galactosemia) y anomalías cromosómicas. Las cataratas congénitas también pueden ser el resultado de infecciones intrauterinas (por ejemplo, la rubéola y la toxoplasmosis contraídas durante el embarazo) y otras enfermedades que se producen durante la gestación y afectan al feto.
Catarata senil
La categoría de personas con mayor riesgo de padecer cataratas es, sin duda, la de los ancianos: por ello, en ausencia de patologías metabólicas o traumas preexistentes, se habla de cataratas seniles para indicar una forma de opacificación del cristalino relacionada exclusivamente con la vejez.
Cuando se produce una catarata en un individuo sano de entre 40 y 60 años, el término "catarata presenil" se refiere a una forma de opacificación del cristalino que anticipa la catarata propiamente dicha.
Desde el punto de vista etiológico, la causa de la catarata senil es la desnaturalización de las proteínas del cristalino, que se degradan con el tiempo: este proceso se acelera con enfermedades como la diabetes mellitus y la hipertensión. Los factores ambientales, incluida la exposición a la luz ultravioleta, tienen efectos acumulativos y se ven agravados por la pérdida de los mecanismos de protección y reparación a través de alteraciones en la expresión genética y los procesos bioquímicos que mantienen la transparencia del cristalino químico.
Catarata inducida por fármacos
El tratamiento prolongado con cortisona (al menos dos años) puede provocar cataratas en algunas personas. Asimismo, los mióticos (que estrechan la pupila), utilizados en forma de colirios o pomadas oftálmicas para tratar el glaucoma, también pueden provocar el mismo trastorno.
Catarata traumática
Como el propio término indica, la catarata traumática está estrechamente relacionada con eventos traumáticos físicos o mecánicos en el ojo. Generalmente, las heridas perforantes y los traumatismos contusos son las principales causas; precisamente por la etiología (búsqueda de causas) del trastorno, la catarata traumática suele ser monocular, es decir, se produce sólo en el ojo implicado en el accidente.
Catarata congénita
Aunque ya es un hecho que las personas mayores tienen un riesgo claramente mayor de padecer cataratas que los jóvenes, sigue siendo cierto que la enfermedad puede aparecer desde el nacimiento o en meses posteriores.
Hay muchas causas posibles:
- Alteraciones metabólicas en la madre: deficiencias nutricionales, diabetes, hipotiroidismo
- Alteraciones metabólicas en el feto
- la ingesta de medicamentos durante el embarazo (en particular, corticosteroides y sulfonamidas)

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